entre(rios de)(a)ti(e)nta(s)

Aún intuía como un algo indefinible la energía sin nombre que le llevó hasta allí, aunque ya había comenzado a olvidarlo. Abrió los ojos a la oscuridad y un minúsculo y lejanísimo fotón de luz recién nacida le dañó la pupila. Poco a poco, parpadeando, logró soportar el único guisante que tanto le dolía. Al fin se acostumbró a la ínfima partícula de luz y a su contraste de inmensa oscuridad en la caverna. Pasaron eras tal vez pasaron horas o tal vez no pasó nada. A rastras y gateando aprendió el movimiento y arañando el diamante negro comprendió que sus pies también podían elevarle. Y lo indefinible que le llevó hasta allí y que ya había olvidado le empujó hacia la dirección de luz de la cada vez más lejanísima y tan cercana salida. Sin prisa. Sin pausa. Sus ojos asimilaban expandiéndose en visiones desconocidas según la cálida boca de lobo se iluminaba en blandos resplandores, sin tregua. Sin tregua. Al fin … por fin … quién sabe cuándo … en un principio … al final … ahora y siempre … no necesitó valor para salir a lo desconocido inevitable que brillaba. Se acurrucó entre rocas y arbustos sombreados reajustando imperceptible pero eficazmente su visión hasta que le habló por primera vez la voz de nadie. Ahora la claridad era la inmensidad y la oscuridad de su caverna era lejano y cercanísimo invisible lugar que ya no distinguía entre la hojarasca. No hubo retorno ni regreso a la partida. Cómo deseó entonces la simple oscuridad, el anillo único de silencio insobornable que ya no podía escuchar y que apenas recordaba… y sin embargo… No había sido la voluntad de su deseo sino la voluntad implacable de un ajeno impulso tremendo e irremediable lo que le condujo al laberinto exterior por el que ahora se deslizaba. Pero (siempre hay hubo y habrá un pero y un melocotonero en la llanura) ahora el deseo de regresar le carcomía de veras, mas no consiguió hallar la exigua oquedad oscura de la salida. Y partió en su búsqueda. Aún está en el camino.
Pero no existe. Pero NO EXISTES. ¿No lo ves? De nuevo no eres mas que otro (en) sueño que tal vez estuve (en) soñando mientras me olvido de lo que (en) soñé que eras y que no eres. Así lo has demostrado. Sigues sin percibir que en tu (en) soñar jamás lograste salir de aquel (en) sueño que (en) soñabas y sigues (en) soñando que no (en) sueñas. )
Sólo me quedará por decir:
era



giroscopica dijo
Juan, ni tú ni yo somos los (en) sueños del uno para el otro, para siempre jamás y colorin colorado. Juan, ni tu eres lo que yo (en) soñaba esperando que el (en) sueño se hubiese a la perfección realizado, ni yo soy lo que tu esperabas (en) soñar girando dentro de mi (en) sueño.
Tú no eres el (en) sueño realizado.
Yo no soy la princesa prometida.
Yo no soy tu (en) sueño realizado.
Tu no eras el príncipe encantado.
No puedes percibir que en tu (en) soñar aun no has logrado salir de aquel ensueño que (en) soñabas y sigues (en) soñando que no (en) sueñas.
Despierta !!!!
(SI) eso es lo que eres, en mi no existes.
No existes.
Yo ya no consigo distinguir a aquel que eras.
Tú no ya no eres aquel que eras.
Yo ya no soy esa.
9 Septiembre 2007 | 07:42 AM